El conductismo de Watson
Los inicios de la psicología
conductista de Watson estuvieron marcados por procedimientos experimentales
rigurosos basados en la psicología
comparada, se le considera el fundador del conductismo. Estudiaba los
comportamientos instintivos de cada animal en función de los cuales les
planteaba problemas para comprobar cómo estos comportamientos instintivos se
moldeaban hasta convertirse en hábitos mediante el aprendizaje ensayo-error. Estos experimentos le
llevaron a la conclusión de que la Psicología no debía ocuparse de la
conciencia como objeto de estudio, sino que debía centrarse en la conducta observable mediante los
métodos experimentales, rechazando cualquier método de introspección, por su
carácter subjetivo y poco aplicado. Le
interesaba una Psicología que se pudiera medir y observar y además aplicarse a
diferentes ámbitos (educación, empresa, clínica, etc.).
Su postura es mecanicista, considera que el
comportamiento es una sucesión de conexiones
estímulo-respuesta que se generan por la estimulación del sistema nervioso.
Por tanto, los procesos de aprendizaje serían similares entre hombre y animal
(equipotencialidad de las leyes del aprendizaje).
En sus inicios, aceptaba la
existencia de conductas instintivas innatas que se van transformando en hábitos
gracias al aprendizaje, más tarde se centraría únicamente en los aspectos
ambientales para explicar la conducta.
Iniciadas sus investigaciones
sobre la conducta infantil en una consulta psiquiátrica, radicalizó su postura
y se acogió al condicionamiento clásico de Pavlov para explicar la formación de los hábitos, llegando a
afirmar que cualquier conducta humana estaba provocada por una sucesión de
condicionamientos que en conjunto formaban un hábito o una conexión entre un
estímulo y una respuesta. Según sus
observaciones con recién nacidos, distingue que diferentes estímulos
incondicionados generan diferentes respuestas incondicionadas a las que llamó retorcimientos clasificándolos en tres categorías (García, 2007): Respuestas viscerales o emocionales (miedo,
ira y amor), respuestas manuales
dependientes del aparato motriz (dedos, manos, brazos, y tronco) y respuestas guturales o laríngeas sonidos
pre-lingüísticos o guturales (/g/ y /j/) como base del lenguaje.
Cada una de estas respuestas
incondicionadas serán las que provoquen la variedad de conductas que los
adultos realizan debido a la asociación de estímulos neutros con estas
conductas mediante un proceso de condicionamiento.
En base a esto estableció dos principios: El principio
de transferencia o propagación y el fenómeno de multiplicación continua de
estímulos.
Su experimento más conocido fue
realizado con el pequeño Albert. La
investigación consistió en condicionar a Albert para que presentase una
reacción de miedo ante la presencia de un estímulo inicialmente neutro: una
rata blanca de laboratorio. Fue cuestionada éticamente y Watson se retiró sin
acabarla.

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