Neoconductismo
Edwin Ray Guthrie (1886-1959): Impulsor del conductismo, basó su teoría en los preceptos de Thorndike y Watson pero con ciertas discrepancias. Difería con Watson, pensaba que las conductas no adaptativas (por ejemplo, miedo al agua) se aprendían de igual forma que las adaptativas. Discrepó con la idea de Thorndike (la ley del efecto era el principio general del aprendizaje), según él, la clave del aprendizaje estaba en la contigüidad entre estímulos y movimientos y no debido a las recompensas o castigos que, por otro lado, no funcionan igual para todos y por tanto no son generalizables, la ley del efecto no puede considerarse un principio general (Sáiz y cols., 2009). A diferencia de Thorndike, Guthrie pensaba que el aprendizaje por contigüidad ocurre en un solo ensayo, es decir, aprendemos la forma de actuar en una situación y repetimos esa respuesta siempre de la misma forma, es decir, estereotipadamente. Eso sí, los aprendizajes pueden mejorarse mediante la práctica. Su contribución al conductismo fue muy importante para poder explicar el aprendizaje de comportamientos cotidianos y diseñó muchas técnicas que a día de hoy son aplicadas en las intervenciones de modificación de conductas.
Clark Leonard Hull (1884-1952): A partir de las matemáticas, elaboró una teoría sistemática basada en las conexiones entre el estímulo (bien sea interno o externo) y la respuesta. Estableció que la probabilidad de que se produzca una conducta depende de la siguiente fórmula: SER=DxV1xKxSHR
SER=
potencial de reacción o probabilidad de una conducta
D= Impulso
V1=La
intensidad del estímulo
K=La
recompensa o incentivo
SHR= La
fuerza del hábito, que está en función de la magnitud de reforzamiento.
Según esta fórmula la necesidad
por una recompensa marca la probabilidad de emitir la respuesta que permita
obtener la recompensa y satisfacer la necesidad. Hull lo aplicó al
condicionamiento pavloviano.
Edward Chace Tolman (1886-1959): Científico ecléctico, formado según el estructuralismo, el funcionalismo, la Gestalt y el conductismo watsoniano. Su teoría se basa principalmente en el conductismo y difiere con Watson y su visión molecular de la conducta fundamentada en conexiones elementales de E-R. Tolman mantuvo la necesidad de estudiar la conducta desde una perspectiva global y molar, manifestando su clara influencia gestáltica. Para Tolman, la conducta es: Propositiva (encaminada a conseguir un objetivo), Cognitiva (se adapta al ambiente en función de las circunstancias). Considera que el propósito y la cognición serían los intermediarios entre el estímulo y la respuesta siendo capaces de corregir y moldear las respuestas. El aprendizaje requiere un procesamiento mental basado en las expectativas y representaciones del propósito a nivel cognitivo. Según Tolman, realizamos un mapa cognitivo. «Un mapa cognitivo es una representación organizada del entorno que contiene los aspectos y relaciones fundamentales entre las metas y los medios disponibles para alcanzarlas» (Sáiz y cols. 2009). Comprobó que el refuerzo no era suficiente para producir el aprendizaje de los mapas cognitivos (expectativas o representación) y acuñó el término de aprendizaje latente, se daba aunque no hubiera recompensa. Concluyó que el refuerzo es únicamente necesario para la ejecución de la conducta pero no para el aprendizaje. Tuvo mucha rivalidad con Hull de la conducta. Mientras que Hull influyó decisivamente en el desarrollo del conductismo, Tolman generaría las bases de lo que posteriormente sería la psicología cognitiva.

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